¿Qué es la agilidad?

Para algunos es una palabra conocida, para otros aún no tanto. Lo cierto es que mientras más la escuchamos, más nos llama la atención conocer su significado.

Voy a empezar contando lo que no es. Muchas veces cuando alguien habla de agilidad, parece ser que se tratara de una metodología, un método específico para desarrollar programas o un proceso, pero no. En realidad la agilidad es una mentalidad, es el conjunto de valores y principios.

¿Un conjunto de valores y principios? Sí. ¡Ahora te lo explico!

No voy a entrar al detalle de contar la historia pero sí es necesario establecer la base y conocer que en el 2001 un grupo de expertos en software se reunieron y crearon nuevas soluciones a procesos que les tomaba demasiado tiempo terminar. Ellos diseñaron un documento llamado “Manifiesto Ágil” que seguramente lo vas a leer o encontrar en sitios y libros que hablan de agilidad. Dentro de este documento establecen estos valores que detallaré más adelante.

Seguramente te preguntarás cuales son esos valores y es que no necesariamente los tenemos que conocer de memoria, estoy segura que ya los has aplicado en algún momento de tu vida.

¡Aquí te muestro un resumen!

¿Te ha pasado que quieres buscarle una solución a un problema, piensas primero a quién beneficiarías y qué es lo que realmente necesita? Si la respuesta es verdadera quiere decir que estás colocando a la persona como centro y eso es importante cuando se trabaja con agilidad.

¿Has vivido también la experiencia donde participas en algún proyecto y te solicitan llenar varios documentos antes de iniciarlo y a medida que avanza el desarrollo debes seguir llenando muchos más? Sin embargo pasa el tiempo y descubres que tal vez no todo era necesario y que los podías resumir y enfocarte en lo importante, incluso utilizar la tecnología que ayuda a centralizar la información y calcula datos automáticos para actualizarla. Aprovechar esta tecnología es hacer agilidad.

Por otro lado, cuando trabajas con clientes seguramente cada parte redacta sus acuerdos contractuales pero muchas veces no los pueden terminar y se demoran más tiempo en dejar listo el documento. ¿En algún momento han pensado en programar sesiones para construirlos juntos? Eso ayudaría a reducir los cambios y ambos estarían de acuerdo con cada palabra escrita desde el inicio. A eso se le llama en agilidad colaborar con el cliente.

Finalmente, si estás a mitad de la implementación de un proyecto y te solicitan realizar un cambio repentinamente, seguro piensas que no es buena idea, que se debe seguir el plan que construyeron al inicio y que no debería modificarse sino les afectará la continuación y la entrega. Sin embargo la agilidad te dice que puedes evaluarlo y con un buen sustento hacerlo posible. Si piensas que es necesario poder adaptarse al contexto y a estas modificaciones de último momento, ¡estás acercándote a tener un mindset ágil!

Ahora que conoces más sobre la base de la agilidad, ¡te invito a vivir estos valores en tu día a día!

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